CRÍA

Cría de Machos Holando en Uruguay: Desafíos y Oportunidades

La demanda mundial de proteína de origen animal continúa creciendo, impulsada principalmente por el crecimiento de la población, la urbanización y el aumento del poder adquisitivo en numerosos países de ingresos medios.

Si bien en las economías de altos ingresos el consumo per cápita de carne tiende a estancarse o disminuir, se espera que los mercados de Asia, África y Medio Oriente impulsen buena parte del crecimiento mundial durante la próxima década. Según las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el consumo mundial de carne continuará aumentando durante el período 2025-2034, con un crecimiento particularmente importante de las carnes aviar y bovina en términos absolutos. En el caso de la carne bovina, se proyecta un crecimiento cercano al 13 % hacia 2034, aunque con una evolución más moderada que la de la carne aviar.

Paralelamente, la oferta mundial de carne vacuna enfrenta importantes desafíos. Las restricciones en la disponibilidad de ganado en algunos de los principales países productores, junto con una demanda internacional sostenida, han generado presión sobre los precios de la carne bovina y reforzado la importancia de mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas de producción. En este contexto, adquiere especial relevancia la posibilidad de aprovechar categorías animales que tradicionalmente han tenido una menor valorización económica.

Uruguay posee una posición privilegiada como país productor y exportador de carne vacuna, reconocido internacionalmente por la calidad de su producción, su sistema de trazabilidad y el desarrollo de sistemas ganaderos orientados a la exportación. Sin embargo, en los sistemas lecheros del país nacen anualmente numerosos terneros machos, cuyo destino ha estado históricamente condicionado por el enfoque productivo del tambo. Durante muchos años, estos animales fueron considerados principalmente como un excedente de la producción de leche, con un valor económico limitado y escaso desarrollo de alternativas específicas para su recría y terminación.

No obstante, los avances en nutrición, manejo, sanidad y sistemas de producción han demostrado que el macho Holando posee un importante potencial para la producción de carne. La disponibilidad constante de terneros provenientes de los tambos, su capacidad de crecimiento bajo sistemas de alimentación adecuados y la posibilidad de integrarlos a diferentes esquemas de recría y terminación generan una oportunidad para agregar valor dentro de la cadena agropecuaria uruguaya.

En este escenario, el desarrollo de sistemas eficientes para la cría y recría de machos Holando representa una oportunidad para transformar un recurso tradicionalmente subvalorado en una fuente adicional de producción de carne e ingresos. Este boletín tiene como objetivo analizar el potencial de esta categoría en Uruguay, abordando sus principales desafíos productivos, las alternativas de manejo y las oportunidades económicas y comerciales que presenta.

 

Principales desafíos

1 – La economía del sistema

Es probablemente el mayor desafío. El macho Holando tiene un costo de crianza relativamente alto —mano de obra, leche o sustituto, ración, sanidad e instalaciones— y después compite en el mercado con terneros de razas carniceras que tienen una demanda más tradicional. 

2 – Lograr una buena crianza inicial

Los primeros 60–90 días son críticos. Hay que conseguir buena transferencia de inmunidad, crecimiento sostenido, baja mortalidad y bajo costo por kilo producido.

3- La transición guachera → recría

No alcanza con que el ternero salga bien de la guachera: hay que evitar el “pozo” de crecimiento posterior. El objetivo debería ser mantener una curva de crecimiento relativamente continua, porque perder kilos en esa etapa después resulta caro de recuperar.

4- La falta de un destino comercial claramente diferenciado

El Holando macho muchas veces queda atrapado entre dos mundos: no tiene el mismo valor inicial que un ternero carnicero, pero puede producir una buena cantidad y calidad de carne si se lo maneja correctamente. Definir el momento y el destino más conveniente de venta es clave para capturar ese valor.

5 – La escala y la eficiencia del sistema

Para un tambo individual, criar pocos machos puede ser ineficiente: instalaciones, personal y manejo sanitario tienen costos aunque haya pocos animales. Esto explica el interés que han despertado modelos específicos de recría y encierre de machos Holando.

6 – El clima y la disponibilidad de alimento

La recría debe sostenerse sobre una alimentación capaz de mantener ganancias de peso estables. Las variaciones en disponibilidad y calidad de las pasturas hacen necesario ajustar la combinación de pastura, suplementación y manejo de cargas.

7 – Competencia por recursos con las hembras

En el tambo, el macho Holando suele competir por espacio, alimentación y atención con las hembras de reposición. Cuando las instalaciones o los recursos se saturan, las hembras tienen prioridad, lo que puede llevar a descuidar la crianza de los machos y afectar su desempeño.

Un desafío transversal: cambiar la percepción del macho Holando

El problema del macho Holando no es necesariamente su capacidad de producir carne, sino la forma en que históricamente se lo ha manejado y valorizado. El desafío es dejar de verlo únicamente como un excedente del tambo y comenzar a considerarlo como una categoría con potencial productivo y económico propio.

Principales oportunidades

  1. Transformar un recurso de bajo valor en un producto de mayor valor

    El macho Holando puede pasar de ser considerado un excedente del tambo a convertirse en una fuente adicional de ingresos. Una crianza y recría planificadas permiten agregar kilos y valor al animal antes de su comercialización.
  2. Mejorar la eficiencia de la crianza

    Existen oportunidades importantes para mejorar los resultados mediante protocolos de manejo, alimentación y sanidad. Una crianza más eficiente permite reducir la mortalidad, acelerar el crecimiento y disminuir el costo por kilo producido.
  3. Aprovechar su potencial de producción de carne

    El macho Holando tiene capacidad para lograr muy buenas ganancias de peso cuando recibe una alimentación adecuada. Esto abre la posibilidad de desarrollar sistemas orientados específicamente a la producción de carne intensiva, aprovechando una categoría que tradicionalmente ha sido menos valorizada.
  4. Desarrollar sistemas especializados de recría

    La especialización puede ser una alternativa para superar las limitaciones que enfrenta el tambo para criar sus propios machos. Sistemas dedicados exclusivamente a la recría pueden lograr mayor escala, eficiencia en el uso de las instalaciones y una alimentación más ajustada a los objetivos productivos.
  1. Integrar mejor la cadena tambo–recría–invernada
    Existe una oportunidad de generar mayor coordinación entre los distintos eslabones de la cadena. Definir desde el inicio el destino del animal, el peso objetivo y el sistema de alimentación permitiría tomar mejores decisiones y capturar mayor valor a lo largo del proceso.

En este esquema, las hembras de refugo del tambo pueden encajar perfectamente en sistemas de cría y recría junto con los machos, aprovechando una categoría que muchas veces pierde valor si se comercializa directamente. Su incorporación al sistema permite mejorar su valorización y capturar mayor valor al momento de la faena, integrándolas de manera eficiente al flujo de producción de carne.

  1. Generar información y modelos económicos específicos
    La falta de información específica también representa una oportunidad. Medir costos, ganancias de peso, consumo, mortalidad, edad, peso de venta y rendimiento de carcasa permitiría identificar qué sistemas son realmente rentables y bajo qué condiciones.
  2. Diversificar los ingresos del tambo
    La producción de machos puede contribuir a diversificar los ingresos de los establecimientos lecheros. Una gestión eficiente de los machos puede generar un ingreso adicional y mejorar el aprovechamiento económico de los animales nacidos en el tambo.
  3. Aprovechar la complementariedad entre leche y carne
    La producción lechera genera un recurso que puede ser aprovechado por la cadena cárnica. Desarrollar sistemas que integren ambas producciones permitiría aprovechar mejor los animales nacidos en los tambos y generar carne a partir de un recurso que, de otra manera, puede tener un valor limitado.

Utilización de razas carniceras: cuando la reposición de hembras está asegurada, el uso de razas carniceras en cruzamientos con Holando representa una oportunidad para mejorar la eficiencia del sistema. Las cruzas pueden lograr una mejora de aproximadamente 15% en la eficiencia de conversión respecto de animales Holando puros, permitiendo transformar de manera más eficiente los recursos disponibles en producción de carne. Sin embargo, es importante no perder de vista la funcionalidad y la salud de la vaca Holando, seleccionando razas carniceras y estrategias de cruzamiento adecuadas que permitan mejorar la producción de carne sin comprometer la facilidad de parto, la salud y la longevidad de las hembras.

A continuación se muestran datos reales de un sistema de cría intensiva de machos Holando en nuestro país. 

Ejemplo de carcasa Holando: en las imágenes se pueden observar diferentes niveles de terminación de una carcasa Holando, desde una buena cobertura de grasa (Grado 2) hasta carcasas con menor nivel de engrasamiento (Grado 1) y casos de carne blanca o de escasa cobertura grasa. Esta variabilidad muestra la importancia de ajustar el momento de faena y el manejo de la alimentación, buscando lograr una carcasa con adecuada terminación y valorización comercial, sin prolongar innecesariamente el período de engorde.

 

 

Una oportunidad transversal: valorizar al macho Holando

La principal oportunidad quizás sea cambiar el enfoque. El macho Holando no debería ser visto únicamente como un excedente del tambo, sino como un recurso productivo con potencial para generar carne e ingresos adicionales. El desafío está en desarrollar sistemas que permitan capturar ese potencial de manera eficiente y rentable.