EXPORTACIÓN

Brasil mira 2030 para convertirse en exportador de lácteos

El mensaje quedó planteado con claridad en el SIAVS, el Salão Internacional de Proteína Animal, realizado del 4 al 6 de agosto en el Distrito Anhembi de San Pablo.

El principal encuentro brasileño de la proteína animal, organizado por la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), reunió a más de 400 expositores, referentes empresariales, autoridades y especialistas de distintos países, y dejó una señal que trasciende a la ganadería de carne vacuna, aviar y porcina: Brasil quiere consolidarse como el gran proveedor mundial de alimentos y, dentro de esa estrategia, empieza a mirar con mayor decisión hacia los lácteos.

Durante el congreso, el discurso institucional y político estuvo fuertemente marcado por la expansión de Brasil en la producción y el comercio internacional de proteínas animales. La presencia de gobernadores, ministros, parlamentarios y representantes de distintos estados brasileños mostró una fuerte coincidencia detrás de un objetivo nacional: aumentar la producción, ganar mercados y profundizar el papel de Brasil como proveedor de alimentos para el mundo.

En ese escenario apareció una referencia particularmente significativa para los países productores de leche de la región. Los lácteos fueron incorporados dentro de la cartera de proteínas con la que Brasil pretende proyectarse internacionalmente. Y la comparación que comienza a ganar fuerza dentro del propio sector brasileño es ambiciosa: recorrer en la leche un camino similar al que el país ya transitó con la carne vacuna.

Brasil no siempre fue la potencia cárnica que es actualmente. Hasta comienzos de este siglo, incluso era un mercado relevante para la carne bovina de países como Uruguay. Hoy, en cambio, es el principal exportador mundial de carne vacuna y tiene una capacidad de producción que le permite ejercer una influencia decisiva sobre el mercado internacional.

Ese antecedente es el que ahora aparece como referencia para la lechería.

La estrategia brasileña no parece plantearse como una posibilidad lejana, sino como un proceso de transformación productiva que ya está en marcha. El crecimiento del volumen producido, las inversiones en tecnología, genética, infraestructura y alimentación, junto con un mercado interno de enormes dimensiones, generan las condiciones para que Brasil pueda pasar de ser fundamentalmente un consumidor de lácteos a convertirse también en un jugador exportador.

El consultor brasileño Mario Zoni, socio gerente de Milkon-sult, había planteado esta posibilidad durante una conferencia sobre la lechería hacia 2030 realizada en Córdoba, Argentina. Su diagnóstico ayuda a entender el proceso que está atravesando la producción brasileña.

Zoni señaló entonces que la lechería de Brasil está cambiando rápidamente, especialmente a partir de una transformación en los sistemas de producción. La búsqueda de mayor confort de las vacas y la necesidad de enfrentar el estrés calórico llevaron a un crecimiento de los sistemas de encierro en distintos estados.

El cambio, según explicó, es profundo. Establecimientos que anteriormente producían entre 10 y 15 litros por vaca comenzaron a alcanzar niveles de 40 a 50 litros, sin necesidad de aumentar proporcionalmente la superficie. La mejora en el manejo, el ensilaje, el confort y la alimentación comenzó a modificar la productividad de los tambos.

Pero la transformación no se limita al sistema productivo.

También se está produciendo un cambio genético. Zoni destacó la incorporación creciente de genética Holando en zonas donde tradicionalmente predominaba la raza Girolando. Si bien no se trata de una transformación homogénea en todo Brasil, sí comienza a observarse en los principales estados productores.

Es decir, el país está buscando producir más leche por hectárea, por vaca y por establecimiento, apoyándose en tecnología y en una mayor inversión en la calidad del rodeo.

Diez mil millones de litros más

Las proyecciones planteadas por Zoni permiten dimensionar la magnitud del proceso. El consultor estimó que Brasil podría incrementar su producción de leche en unos 10.000 millones de litros durante los próximos cinco años.

Se trata de un volumen significativo para cualquier país, pero adquiere otra dimensión cuando se observa desde la escala brasileña. Según explicó, algunos estados que actualmente producen entre 12.000 y 13.000 millones de litros podrían alcanzar los 20.000 millones.

Ese crecimiento no estaría basado solamente en sumar vacas o incorporar nuevas áreas. La apuesta pasa por elevar fuertemente la productividad de los sistemas existentes.

La mejora del ensilaje, el confort animal, la alimentación y, fundamentalmente, un cambio de mentalidad de los productores respecto de la inversión en genética y calidad del rodeo son parte de ese proceso.

“Está cambiando muy rápido”, había señalado Zoni al describir la evolución de los sistemas de producción brasileños.

Y detrás de esa transformación productiva aparece un segundo objetivo: primero abastecer y hacer crecer el mercado interno y, posteriormente, generar excedentes capaces de ser colocados en el exterior.

Del consumo interno a la exportación

Brasil cuenta con una ventaja que al mismo tiempo puede ser una limitante para su inserción internacional: su enorme mercado interno.

El crecimiento de la producción permitiría atender una mayor demanda doméstica y, al mismo tiempo, generar los excedentes necesarios para comenzar a construir una posición exportadora más consistente.

La referencia a 2030 no es casual. Es el horizonte en el que comienzan a converger las transformaciones productivas que hoy se están desarrollando en los tambos brasileños.

Una señal para Uruguay

Para Uruguay, el proceso merece especial atención.

Brasil es uno de los principales mercados para los productos lácteos uruguayos y, al mismo tiempo, un competidor regional de enorme escala. Durante años, la posibilidad de colocar leche y derivados en Brasil fue una de las herramientas comerciales más importantes para la industria uruguaya.

Por eso, que Brasil comience a pensar en los lácteos no solamente desde la perspectiva del abastecimiento interno sino también como parte de su estrategia de inserción internacional representa un cambio que Uruguay no debería pasar por alto.

La competencia no se dará únicamente por volumen. Brasil puede avanzar en productividad, genética, tecnología, escala industrial y eficiencia, pero además cuenta con una estructura productiva que le permite abastecer un mercado interno de más de 200 millones de consumidores.

Si consigue generar excedentes exportables de manera sostenida, la disputa regional por los mercados internacionales puede adquirir una nueva dimensión.

Para Uruguay, el desafío será preservar y profundizar aquellas características que le permiten diferenciarse: calidad, trazabilidad, confiabilidad sanitaria, eficiencia productiva y capacidad de acceso a mercados.

Pero también será necesario mirar con atención la evolución de los costos y de la productividad.

Porque si Brasil logra aumentar fuertemente su producción sin incrementar proporcionalmente sus costos, el impacto no se limitará al mercado brasileño. Una vez que el país tenga excedentes, esos volúmenes buscarán destinos.

Y cuando un país de la escala de Brasil entra a competir en un mercado internacional, las consecuencias pueden sentirse mucho más allá de sus fronteras.