GENÉTICA
La mejora de la concepción y el valor de la ternera hacen que el semen sexado gane protagonismo en la lechería uruguaya

La genética importada ocupa un lugar cada vez más relevante en la producción lechera uruguaya. En 2025 ingresaron al país unas 883.000 dosis de semen, de las cuales aproximadamente el 60% correspondió a razas lecheras. Para Julio Antognazza, responsable de Cabaña El Chivo y director de Sergen, la mejora tecnológica del semen sexado y la creciente demanda de terneras para exportación están modificando las decisiones de los productores.
Uruguay importó durante 2025 unas 883.000 dosis de semen bovino, de acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de Aduanas. Aproximadamente el 60% de ese volumen correspondió a razas lecheras y el 40% restante a razas de carne. Dentro del total, el Holando fue la raza con mayor participación, con alrededor del 53% de las dosis importadas, seguido por Aberdeen Angus, con algo más del 27%, y Hereford, con 4,7%.
Para Antognazza, estos números permiten dimensionar el peso que tiene la genética importada en la evolución del rodeo nacional y, particularmente, el protagonismo que mantiene Estados Unidos como proveedor. Cerca del 55% del semen que ingresó a Uruguay durante 2025 tuvo origen estadounidense, seguido por Argentina, con 16,5%, Canadá, con 10%, Nueva Zelanda, con 9%, y Holanda, con 5%.
En el caso específico de la genética lechera, la dependencia de Estados Unidos es todavía más marcada. “Lógicamente que es Estados Unidos el principal proveedor, por abismo”, señaló Antognazza al analizar el origen del semen utilizado en el país.
Más semen sexado
Uno de los cambios más significativos que destacó Antognazza fue el fuerte crecimiento del semen sexado. Si bien durante los primeros años de utilización su participación fue inferior al 1% y posteriormente se había estabilizado en torno al 5%, actualmente se estima que representa aproximadamente el 10% del semen utilizado en el rodeo lechero.
El salto, responde fundamentalmente a dos factores. Por un lado, la evolución de la tecnología permitió mejorar sustancialmente las tasas de concepción. “Con la nueva tecnología del semen sexado, la tasa de concepción es prácticamente similar o igual a la del semen convencional”, explicó. Además, el manejo de este tipo de semen se ha simplificado, ya que dejó atrás algunas de las restricciones que existían en sus primeras etapas de utilización.
El segundo factor está directamente relacionado con el mercado. La demanda y los buenos precios obtenidos por las terneras destinadas a la exportación están llevando a los productores a priorizar la generación de hembras.
Una herramienta para ordenar el rodeo
El crecimiento del semen sexado también se vincula con una estrategia más precisa de utilización de la genética. El productor puede concentrar el semen sexado en los animales de mayor interés para producir la futura reposición y utilizar otras alternativas genéticas en el resto del rodeo.
Antognazza entiende que esta posibilidad, combinada con el valor que actualmente tiene la ternera Holando, está generando un cambio en la lógica productiva. La genética deja de ser solamente una herramienta para mejorar la producción futura y pasa también a formar parte de una estrategia de generación de ingresos dentro del propio sistema.
Este proceso se da en un contexto en el que aproximadamente el 55% de las vacas lecheras uruguayas se preñan mediante inseminación artificial, mientras que el resto lo hace mediante monta directa. Antognazza estimó, además, que para lograr una preñez se utilizan en promedio unas 2,5 a 2,7 pajuelas por animal.
Uruguay perdió ritmo en genética
Más allá del crecimiento de las importaciones, Antognazza advirtió que Uruguay enfrenta un desafío en materia de adopción tecnológica. Desde su experiencia recorriendo exposiciones y sistemas lecheros de distintos países, considera que la genética nacional ha perdido parte de la posición de vanguardia que supo tener.
“Creo que la genética en Uruguay ha perdido un poco la vanguardia que tuvo muchos años”, afirmó. A su entender, los años complejos que atravesó la lechería uruguaya limitaron la capacidad de inversión de los productores, tanto en genética como en otras tecnologías.
La comparación con otras cuencas productivas de la región resulta, en ese sentido, contundente. Antognazza mencionó el desarrollo tecnológico observado en Brasil, particularmente en la zona de Castro, y en Paraguay, donde considera que el cambio registrado durante la última década ha sido “totalmente impresionante”. También señaló una fuerte incorporación de tecnología en los sistemas lecheros de Argentina.
Para el director de Sergen, la genética debe entenderse como parte de un proceso más amplio de adopción tecnológica. El uso de semen sexado, los planes de mejoramiento genético y las pruebas genómicas forman parte de una misma estrategia para aumentar la eficiencia y la rentabilidad de los sistemas.
Genética y alimentación explican el crecimiento
El avance de la producción lechera uruguaya no puede atribuirse únicamente a la genética. Antognazza consideró que la alimentación constituye el principal factor detrás del crecimiento productivo registrado en los últimos tiempos.
“Le estamos dando de comer bastante mejor a las vacas”, afirmó, señalando que cuando las condiciones económicas mejoran, el productor responde rápidamente aumentando la alimentación y buscando producir más por animal.
Como indicador de ese proceso, mencionó el fuerte aumento de la venta de concentrados destinados a los tambos, sin que haya ocurrido un crecimiento equivalente en el número de vacas. Para Antognazza, esto constituye una señal clara de que los productores están aumentando la cantidad y calidad del alimento suministrado al rodeo.
La genética constituye el segundo gran componente. En ese sentido, destacó el trabajo realizado por instituciones y organizaciones vinculadas a la lechería, entre ellas la Sociedad de Criadores de Holando, Mejoramiento Uruguayo, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Facultad de Agronomía, así como el desarrollo de herramientas como el índice económico-productivo.
También las empresas importadoras de semen han orientado su selección hacia animales que respondan a los objetivos productivos y económicos definidos para Uruguay.
Una genética pensada para la rentabilidad
El desafío, entonces, no pasa únicamente por incorporar genética de alto mérito, sino por utilizarla de acuerdo con las características y necesidades de cada sistema productivo. Para Antognazza, la evolución del rodeo debe estar asociada a una búsqueda concreta de rentabilidad.
La creciente utilización de semen sexado es, en ese sentido, una muestra de cómo el productor está incorporando tecnología cuando encuentra una respuesta económica clara. La mejora en la concepción permite utilizarlo con mayor confianza, mientras que el valor de las terneras para exportación genera un incentivo adicional.




