GIRA TÉCNICA

Gira técnica en Rio Grande do Sul: aprendizajes en sistemas lecheros y manejo de forrajes

A comienzos de abril, invitados por ITPSA, realizamos una recorrida por establecimientos lecheros en las ciudades de Garibaldi y Passo Fundo (Rio Grande do Sul). El objetivo fue conocer distintos sistemas productivos, estrategias de manejo de cultivos forrajeros y técnicas de conservación de reservas.

Contexto productivo y modelos observados
El estado de Rio Grande do Sul concentra un stock que equivale aproximadamente al doble del rodeo lechero de Uruguay.
En la región se identifican tres modelos bien diferenciados según escala y estrategia:
Pequeños tambos (<200 vacas): alta adopción de robotización y automatización para compensar limitantes de mano de obra. En varios casos, fuerte integración vertical con elaboración de quesos y otros derivados.

Tambos medianos (~600 vacas): sistemas mixtos, con mejoras en infraestructura y, en algunos casos, procesos de industrialización parcial.

Grandes establecimientos (>1.500 vacas): orientados a economías de escala, integración vertical y estandarización de procesos para reducir costos unitarios. En algunos casos, incorporan además biodigestores como parte de la gestión de efluentes y generación de energía.

Un aspecto destacado fue que los productores que industrializan parte de su producción (quesos u otros productos) logran, en muchos casos, duplicar la rentabilidad respecto de aquellos que comercializan exclusivamente leche fluida.
Por su parte, los tambos que remiten leche a planta reciben precios diferenciados según volumen, con brechas de hasta 10 centavos de dólar por litro.

Las producciones observadas se ubicaron en el rango de 35–40 litros/vaca/día/año, reflejando sistemas altamente intensivos.
En cuanto a costos productivos, como referencia se observaron valores muy similares a los nuestros:
• Maíz: ~US$230/ton
• Forrajes: ~US$45–50/ton
Estos costos condicionan fuertemente las decisiones de manejo y la eficiencia en el uso de los recursos.

Manejo de cultivos forrajeros
Se destacan prácticas orientadas a maximizar rendimiento y calidad:
• Altos rendimientos: maíces que alcanzan 50–60 toneladas de materia verde por hectárea/año en sistemas bien manejados.
• Momento de cosecha: predominio de cosecha entre 35–40% de materia seca, buscando equilibrio entre digestibilidad, fibra y almidón.
• Técnica “nadlas”: corte cercano a la espiga incorporando parte de la chala, lo que aporta aproximadamente un 20% adicional de fibra. Se obtienen silos con cerca de 50% de MS y 60% de almidón, logrando un buen balance energético.


• Trigo forrajero: se destaca el uso de variedades que habilitan un corte tardío con panojas de buena calidad, combinando altos rendimientos (25–30 t/ha) con un mayor aporte de almidón y excelente relación costo/tonelada.

Conservación de reservas: clave del sistema
Uno de los aspectos más destacados fue la calidad en la confección de silos:
• Silos en trinchera altamente compactados, con muy baja presencia de oxígeno.

• Pérdidas reportadas cercanas al 7%, por debajo del 10% considerado un buen estándar.

• Problema frecuente: “capa negra”, la presencia de una capa deteriorada entre la cobertura y el silo indica fallas en el sellado. Incluso una capa de apenas 1 cm puede representar pérdidas significativas, ya que equivale a aproximadamente 3 cm de pérdida sobre toda la superficie del silo.

Prácticas efectivas observadas:
• Doble cobertura: film barrera + lámina superior de 120 µm correctamente tensada.
• Uso de inoculantes y ácido propiónico para mejorar fermentación y estabilidad aeróbica.
• Extracción mecanizada (mezcladores/extractores) para reducir ingreso de aire.
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Impacto en la alimentación
El énfasis en la calidad de la fibra y en el control del contenido de almidón se traduce en dietas más estables, una mayor eficiencia ruminal y producciones de leche más consistentes.

Asimismo, se identificaron diferencias en la estrategia productiva según el destino de la leche:
• Los sistemas orientados a la venta de leche fluida tienden a priorizar el volumen de producción. En estos casos, cuando el pago se realiza por litro sin considerar sólidos, es frecuente observar silos con un picado más fino, buscando maximizar consumo y litros producidos.

• En cambio, aquellos que industrializan parte de su producción —o reciben pago por sólidos— buscan optimizar el contenido de sólidos sin resignar nivel productivo, lo que se traduce en picados más largos y un mayor cuidado del aporte de fibra efectiva.

Consideraciones finales
La combinación de una alta compactación del silo, el uso de doble cobertura y la aplicación de ácido propiónico resulta clave para minimizar la entrada de oxígeno, mejorar la estabilidad aeróbica y reducir las pérdidas durante la conservación
Las experiencias en Rio Grande do Sul muestran que la eficiencia en el manejo del forraje es un factor determinante de la rentabilidad.
Mejoras relativamente simples —como optimizar compactación, sellado y extracción— permiten reducir pérdidas y aumentar el valor del alimento conservado, con impacto directo en la producción de leche.
La clave está en probar, medir y escalar: adaptar las prácticas al sistema propio y avanzar sobre aquellas que demuestren resultados concretos.
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